lunes, 5 de marzo de 2012

3: Mi amigo Mikel


Shh – me recorre un escalofrío, me ha susurrado al oído… ¡Dios! Eso me gusta... y ¡mucho! - No está bien que te remuevas tanto antes de clase, acabas de desayunar y estaría por apostar que te has echado una carrerita con el autobús. – Al instante reconozco la voz y la orden de silencio y me tranquilizo, es mi mejor amigo número 1, Mikel. 
Alto - llega al metro setenta y algo - bien proporcionado - con musculitos - jugador del equipo de futbol, pelirrojo de ojos verdes, 16 años, por lo tanto es mayor que yo, pero como es repetidor está en 3ºC. No es estudioso - al menos no ahora - desde que repitió; ha pasado de los estudios al ligue profesional. Tiene a una media de 47% de las chicas tras él por su encanto natural y carácter de pasota.

   Una vez me confesó que le gustaba, yo le dije que lo sentía pero que a mi él no, me pidió ser mi amigo y que menos que eso para compensar. De ahí que sea mi mejor amigo:

Era la hora del entrenamiento general en el instituto. Mis amigas estaban o ensayando para animadoras o para ese tipo de tonterías. Yo tenía la pierna escayolada por lo que no podía moverme demasiado. Así que me senté en las gradas de futbol y  simulé que observaba a mis amigas las porristas, las animadoras y las jugadoras de futbol. Pero obviamente yo miraba a los tíos entrenar. Se veían todos tan sexys corriendo de un lado a otro, con la camiseta pegada al cuerpo, notándoseles a todos sus magníficos músculos. Estaba tan ensimismada en mirarlos con la baba a medio camino que ni me enteré de que el entrenamiento de futbol hacía una pausa. Un apuesto pelirrojo conocido mío se me acercó, me miró fijamente a los ojos y besó. Intentó que su lengua entre en mi boca, yo tan sorprendida que no podía ni mover un solo músculo, por lo que abre mi boca con facilidad. Se separa de mi a los 3 segundos. Sin mediar ni una sola palabra. Si, vale, prácticamente, pero solo prácticamente le dejé besarme, pero que conste que no le correspondí y era muy mono. Por fin decide romper el hielo y decirme:

- Rita, me gustas desde que te conocí – lo típico, mentira seguro – no puedo dejar de pensar en ti, ¿Quieres que salgamos?

   Me quedé petrificada. Solo atiné a suspirar y cerrar los ojos para estar en Villa Imperfecta unos segundos, no puedo decir lo que hice allí - no me acuerdo - y aclarar mis ideas

-  Mira Mike, lo siento, pero... no puedo complacerte, eres encantador - aunque un sinvergüenza y maleducado -, pero… - una de las reglas no escritas de las chicas, “si no quieres herirlo dile que amas a otro y ofrécele tu amistad” me paré un segundo, pensando que decir, suspiré. – Ya te he dicho que me gusta otra persona. – Lo solté así, derepente un valor nació dentro de mií, mi mirada era amable y comprensiva, supe que lo entendería .– Si pudiera hacer otra cosa por ti…

- Entonces… ¿Qué tal si simplemente me concedes el privilegio de tu amistad? – me miraba con una cara de cachorrito, me daba tanta pena que asentí sin dudarlo algo entusiasmada, esa si era una buena idea.

Con el tiempo nos fuimos acercando más y más hasta convertirnos en los buenos amigos de ahora.


Si, una historia deprimente, demasiado normal. Continúo con la descripción de Mikel. Siempre sonriente. Su lema. “el mundo es de los jóvenes disfrutemos cuanto podamos mientras lo somos”. Llevaba la misma ropa que yo, en lugar de falda unos pantalones, y en vez de su ropa  ser color verde oscuro, su camiseta, corbata y cinturón son lila oscuro, correspondiente a su grado.
-  ¡Mikel me has asustado! - El se ríe. Intento darme la vuelta en sus brazos, pero no me lo permite, así que le pellizco en el antebrazo derecho, se ríe y cede aunque no le duela en lo más mínimo Paso mis brazos por su cintura en un abrazo a modo de saludo y, aunque sea algo cortado, pasa sus brazos por mis hombros, obligándome a apretarme a el yo y… mis bubis. Al vuelo veo sus intenciones ¿había dicho que era cortado? Lo retiro. Me separo un poco y le meto un suave puñetazo en las costillas, que aún siendo suave le duele. Se contrae y se ríe. Suspiro, siempre hace lo mismo, y yo siempre respondo igual, por lo que no le afectó demasiado, digo, debe de estar acostumbrado. – eres horrible M – sentencié con algo de ironía.

- Yo también me alegro de verte, dulzura. Una pregunta. – Me mira a los ojos, vaya, eso abruma.

- Dos. – Mi habitual respuesta a  esa pregunta.

Sonríe ¿Me he perdido algo?

- Como sabía que dirías eso, tengo dos preguntas.

Oh, era eso.

- ¿Cuántas veces te tengo que decir que me llames Mike? ¡Mikel solo me lo llama mi madre! – Se pasa la mano por el pelo, una vez tranquilo, pregunta - ¿Qué clase tienes?

  Echamos a  andar, sin pausa ni prisas, hacia el recinto. Me pasó el brazo por los hombros, provocándome un leve escalofrío por el contacto que, desde el puente, no sentía. Realmente añoré esta sensación. Apoyo mi cabeza en su hombro. Nadie pensará que estamos juntos, sospecho que todo el instituto sabe quien me gusta… Menos él.

- De acuerdo MIKE – alzó la vista - Mm… - examino al cielo, pensativa – Creo que matemáticas en el aula 19.

-  ¡Perfecto! Yo tengo literatura en la 32 están prácticamente al lado, te acompaño. – le miro extrañada , están muy separadas la una de la otra, llegaría tarde a clase. Me río, ojalá que Mike nunca cambie – Si quieres, claro. - Añade avergonzado de mi risa.

- No, no quiero, llegarás tarde por mi culpa así que… - espero a dar los dos pasos que nos separan de la puerta  del aula 19, guau, o es que estoy muy inmersa en mis pensamientos, o han cambiado el aula 19 de sitio, ¿en que momento entramos al recinto…?- … aquí nos separamos Maiki.

- ¿Te he dicho alguna vez que me encanta que me llames así? – me detengo - ¿Qué pasa? ¿Es no te gusta que te diga que me gusta?

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